Anécdota de Miércoles: Máquina vs Nariz

Rober Parker es el crítico de vinos más conocido en el mundo y su opinión tiene peso importante al momento de ponerle precio a los vinos. Es conocido como el paladar más caro del mundo y tiene un impacto importante en el mercado que critica, si un vino le gusta sus ventas se disparan o de lo contrario se hunden.

Orley Ashenfelter es un Economista en la universidad de Princeton y fue editor de la American Economic Review. Ashenfleter también es un entusiasta de los vinos y en 1979 decidió usar un método muy simple de machine learning, la regresión lineal, para predecir el precio de los Bordeaux. Ashenfelter consideraba a la degustación de vino una actividad que se había tornado snob, sin fundamento científico alguno y cuyos resultados no podían ser verificables en sucesivos experimientos, esto es, la calidad del vino dependía exclusivamente de la opinión subjetiva de un crítico y esto no era de su agrado.  Su análisis tuvo mucha repercusión cuando el New York times, publicó un artículo sobre el tema en 1990.

Bordeaux es una región de Francia donde se producen vinos con el mismo método desde hace siglos, sin embargo los precios varian considerablemente de año a año. Cuando los vinos son jóvenes son ácidos y no serán de agrado para la mayoría de consumidores. A medida que se van añejando pierden la acidez y empiezan a tener mejor sabor. Lo que no se sabe con exactitud es qué tan bueno será un vino en el tiempo. Esto genera ambiguedad y mucha especulación, dando campo fértil para la opinión experta de un crítico, la intención es que una persona conocedora de la materia pueda determinar la calidad del vino en sus primeros meses de vida para así determinar su precio en el mercado.

Ashenfelter sin embargo, decidió omitir los métodos tradicionales de degustación, olfato y vista para determinar la calidad de un vino y se basó exclusivamente en la fórmula matemática:

Calidad de vino= 12.145 + 0.00117 lluvia de invierno + 0.0614 promedio de temperatura  – 0.00386 lluvia en cosecha.

Se dedicó a documentar rigurosamente las lluvias y temperaturas de la zona  desde 1952 hasta 1980 y determinó que lluvias copiosas en invierno seguidas de veranos colurosos mejoran la calidad del vino, mientras que lluvias antes de la cosecha lo dañan. Estos factores y sólo éstos determinarían la calidad de un vino. Esta fórmula le permitiría a un comerciante determinar la calidad de vino mucho ante que éste se pudiese tomar, haciendo que el método tradicional de fijación de precios volara por los aires.

Cuando Parker se enteró del emprendimiento del entusiasta de vino, indicó que ¨es como un crítico de cine que nunca va a ver la película pero que indica cuan buena es en base a los actores y el director “, “Ashenfelter es una total verguenza”.

Veamos los resultados:
Para Parker el Bordeaux 1986  “era muy bueno y a veces excepcional” Ashnfelter no estaba de acuerdo.

Para Ashenfelter el vino de 1989 Bordeaux iba a ser el vino del siglo y que 1990 iba a ser incluso mejor. Esto es importante porque en ese momento el 1989 tenía apenas 3 meses y no había podido ser degustado todavía  por los expertos, pero el economista ya indicaba que iba a ser el mejor del siglo.

El tiempo le dio razón al entusiasta de vinos y no al experto. La cosecha de 1989 fue excepcional y las predicciones de Ashenfelter fueron súper certeras. Posteriormente Parker también determinó que el 89 y 90 serían excepcionales.

2 thoughts on “Anécdota de Miércoles: Máquina vs Nariz

  1. Arturo Velarde

    Muy buena anécdota.

  2. Pablo Guillen

    Siempre que sea de vinos, es una buena anécdota.

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